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Resquebrajamiento de la octava esfera o del octavo cielo

¿Cómo llegaron aquí? ¿Qué hacen aquí, si esta es la celda mas vigilada? Lo ignoro, pero, bienvenidos. Les platicaré de mí.

Soy Filoteo Giordano Bruno, el Nolano. Doctor de la más elaborada teología, estudioso de santo Tomás, dominico; también yo lo fui hasta que me procesaron; no de este juicio que la inquisición me ha clavado ahora, sino hace 24 años, en 1576, proceso que no concluyó, pues entendí que un espíritu libre no puede quedar sometido a un pensamiento rígido, así que abandoné el convento dominico de Minerva, aquí mismo, en Roma. Sin embargo, me sigo llamando con el nombre que adopté al tomar los hábitos: Giordano, pues mi padre, Giovanni Bruno, me bautizó como Filippo.

Ahora, en el ocaso del día 16 de febrero de 1600, espero el amanecer del 17 para ser llevado al Campo di Fiori, y ahí, en la plaza, quedar atado a un vástago, esperando ser tragado por las llamas. Así, moriré, a mis 52 años de vida, quemado y convertido en cenizas que se mezclen con las cenizas de la naturaleza. Sí, moriré en unas pocas horas.

¿Qué si tengo miedo?: No lo niego, pero más miedo tienen quienes han firmado mi sentencia. El Pontífice máximo, el papa Clemente VIII, jamás quiso entrevistarme, y Roberto Bellarmino fue mi fiscal acusador. Este cardenal fue nombrado teólogo oficial del Papa, remplazando al cardenal Tolet. Además, el Papa lo nombra consultor del Santo Oficio, confesor de los obispos, y le otorga el altísimo rango de cardenal. En verdad, no dude que a él con el tiempo, lo conviertan en san Roberto Bellarmino.

Y, ¿por qué debo tener miedo, si mi cuerpo se convertirá en humo, y mi espíritu se elevará con él?, volaré por los aires, romperé los límites, penetraré el cielo, traspasaré los planetas, romperé, como lo he hecho el octavo cielo, para abrir el camino hacia el mundo de las estrellas, el universo infinito.

¿Cuales son mis delitos?: ocho tesis, que se resumen en tres diferentes temas.

El primero, dicen que mi pensamiento corresponde a la herejía novaziana sobre la Trinidad, con base en la transubstanciación. De este delito sólo comentaré que es preciso separar las verdades de la fe, de las disertaciones y conclusiones de la filosofía. Soy filósofo, profesor de la más pura e inocua sabiduría. En su momento fui conocido en las principales academias de Europa, aprobado y honrosamente acogido como filósofo. No me sentí en ninguna parte extranjero, salvo entre los bárbaros y los innobles.

¿Cuál ha sido mi empeño?: Despertar a las almas dormitantes, domar la ignorancia presuntuosa, sacudir a la necedad recalcitrante.

El segundo delito nace porque establecí en la obra De la causa, el principio y el uno, la metáfora del piloto en la nave, para explicar cómo se encuentra el alma en el cuerpo. Así dice mi texto:

¿Cómo es posible que un mismo sujeto sea principio y causa de cosas naturales? ¿Cómo puede ser causa intrínseca y causa extrínseca?

Digo que no hay inconveniente alguno en esto, si consideramos que el alma está en el cuerpo humano como el piloto en la nave; este piloto, en tanto que esta puesto juntamente con la nave, es parte de ella;  considerado en tanto que la gobierna y hace mover, no se le ve como parte, sino como eficiente distinto de la nave. [ … ]

Conviene a la potencia intelectiva de nuestra alma, el ser separada del cuerpo y tener titulo de causa eficiente.

A partir de esta metáfora, lo que les duele es pensar que el piloto puede abandonar en cualquier momento la nave y subirse a otra nave para seguir conduciendo. Es decir, tiemblan pensando en la trasmigración de las almas. Pero mi pensamiento estaba en relación al cosmos, pues adelante añadí:

Dice Plotino, escribiendo contra los gnósticos: “con mayor facilidad que nuestra alma a nuestro cuerpo, el alma del mundo, rige el universo”.

Así, hable de la rectoría del alma sobre el cuerpo, asunto que cualquier filósofo debe sostener; Marsilio Ficino en su obraDe Amore puntualiza sobre el alma:

Si decimos que el hombre genera, crece, se nutre, queremos decir que el alma como padre y artífice del cuerpo, engendra éste, lo hace crecer y lo nutre. Si decimos que el hombre está en pie, se sienta y habla, es el alma la que sostiene los miembros del cuerpo, los dobla y los hace vibrar. Si hablamos de crear o correr, el alma extiende las manos, las gobierna a su arbitrio y los hace vibrar.

Y, por qué no condenaron a Ficino por decir que el alma gobierna y hace mover al cuerpo como yo lo digo; ¡ah!, es la metáfora. Bellarmino tembló pensando que si se estrellaba la nave contra los arrecifes, el piloto viendo que el barco haría agua, saltaría a otro buque que traía en remolque y seguiría como capitán o piloto de una nave nueva. Así, en su fantasía vio el jesuita Bellarmino, flotar el alma de cuerpo en cuerpo, de barco en barco; de timón en timón, de investidura en investidura, moviéndose, transmigrando, siempre viva.

Pero, ahora que voy a morir permítaseme soñar: Y, si este piloto que en mí habita, está listo para abandonar este barco que se incendia, y está presto para encontrar otro navío recién hecho. Digo, si esto fuera así, ¿no seria dichoso?, y si no fuera así, ¿no sería un consuelo el pensarlo en un día como éste?

Entiendo que toda metáfora en algo peca, pero el mismo Tomás de Aquino utiliza metáforas para explicar qué entendemos por Dios.

Me he dado cuenta, que mi obra ha sido interpretada según la calidad   de sus lectores, y por tanto, es juzgada como buena o mala, como agradable o triste; como apreciada o indigna; como docta o ignorante;  como seria o licenciosa; como religiosa o profana.

y así se lo dije a Felipe Sidney en una epístola.

Es el momento de la cena. Aquí tengo pues, un banquete, que no es el de Tántalo, sumergido en agua hasta el cuello, sin poder beber, porque el líquido retrocedía cada vez que agachaba la cabeza. Frente a el, una rama con manzanas lo seducía, y cuando el estiraba el brazo, la rama toda se retiraba fuera de su alcance, para regresar en cuanto bajaba la mano. Tampoco es el banquete de Tiestes, a quien le sirven un estofado, que una vez deglutido se enteró que era la pierna de su hijo Tántalo, el ancestro de Agamenón.

Podría esta cena ser un poco como el Banquete de Platón, en el que se mezcla el sabor y el saber, o como La cena de las cenizas, banquete y obra de mi gusto.

Han escurrido un poco de pan, queso y agua. Amo este mendrugo, porque, teniendo tan poco, ¿para qué esperar lo que está lejos?, ¿para qué esperar lo que quizás nunca llegue? Grave error es despreciar lo que está en manos de otros, lo que no está al alcance de nuestros dedos. Hoy hay sombras, pero las amo, y no espero la luz de la mañana, pues esa luz me traerá muerte. Quiero gozar el presente, ¡ah!, y no un futuro que ya no tengo. Si así viviéramos, disfrutando el presente…

Vayamos al tercer delito, y en éste me detendré ampliamente, se refiere a la tesis que sostiene que el universo es infinito, y que existe pluralidad de mundos. Dos asuntos, el universo y los mundos.

La concepción del universo de Tolomeo, e incluso la de Copérnico, establecen que después de los planetas está fijo el octavo cielo.

4 years, 2 months ago Comentarios desactivados en Resquebrajamiento de la octava esfera o del octavo cielo